Brasil reduce la semana laboral a cinco días y 40 horas semanales, con apoyo de Lula y Bolsonaro
El presidente
brasileño, calificó este jueves de “conquista histórica” la reducción de la
jornada laboral de 44 a 40 horas semanales y afirmó, en plena campaña por su
reelección, que “Brasil está listo para más”.
Por una
aplastante mayoría, el Senado completó la noche del miércoles la tramitación
parlamentaria de una enmienda constitucional que pone fin a la llamada jornada
“6 por 1” y establece cinco días de trabajo y dos de descanso a la semana, sin
reducción salarial.
La iniciativa ha
sido una de las principales banderas de la gestión de Lula y su aprobación se
produjo en vísperas de la segunda vuelta de las presidenciales, prevista para
el 25 de octubre y en la que el líder progresista se medirá al senador opositor
Flávio Bolsonaro, quien ganó la primera ronda electoral con un 47 % de los
votos, dos puntos más que su adversario.
“(Es) Una conquista histórica para millones de
trabajadores y trabajadoras, que ahora tendrán más tiempo para descansar, estar
con la familia, cuidar de sí mismos y vivir”, manifestó en sus redes sociales
el jefe de Estado, en busca de un cuarto mandato no consecutivo a sus 80 años
de edad.
Flávio Bolsonaro
votó a favor En un primer momento, Flávio Bolsonaro, hijo primogénito del
expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, se había mostrado contrario a la
medida, aunque finalmente votó a favor de forma telemática, mientras hacía
campaña en la ciudad de Porto Alegre.
No obstante, el
aspirante del Partido Liberal (PL) ha transmitido a los empresarios, contrarios
a la reducción de la jornada laboral, que si gana en las urnas la próxima
semana, revisará el texto, según la prensa brasileña.
El senador
defiende flexibilizar el mercado laboral y dejar que los empleados negocien con
sus patrones las horas trabajadas. Según los sindicatos, alrededor de 22
millones de trabajadores verán reducida su jornada laboral.
Por su parte, las
patronales prevén un aumento del 22 % del coste por hora trabajada y han
advertido de la posible destrucción de hasta 1,2 millones de puestos de
trabajo.
Brasil, la mayor
economía de América Latina, registra actualmente una tasa de desempleo en
mínimos históricos que ronda el 5 %, aunque con un elevado índice de
informalidad que llega al 37 %.