CAF anticipa un paquete inicial de $us 1.000 millones para enfrentar los efectos del 'Super Niño'
El fenómeno de El
Niño amenaza con desatar sequías, inundaciones y pérdidas económicas en América
Latina y el Caribe. Ante ese escenario, el presidente ejecutivo de CAF, Sergio
Díaz-Granados, anunció la disponibilidad de un paquete inicial de $us 1.000
millones para ayudar a los países a prepararse y responder a la emergencia
climática de 2026-2027.
Díaz-Granados
advirtió que este episodio podría ser el más fuerte de los últimos 100 años y
pidió abandonar la costumbre de actuar solo después del desastre. “El Niño
tendrá muchas caras. Nuestra respuesta también debe tenerlas”, escribió, al
reclamar políticas adaptadas a los riesgos de cada territorio.
El ejecutivo
recordó el historial de los efectos de El Niño. En abril de 2024 Bogotá racionó
el agua cuando el sistema Chingaza cayó a cerca del 16% de su capacidad. En
Panamá, la sequía redujo de 36 a 22 los tránsitos diarios por el Canal,
mientras que en Ecuador las lluvias de diciembre de 2023 a marzo de 2024
afectaron a unas 160.000 personas y más de 35.000 viviendas. Un fenómeno, daños
distintos.
Pero la alerta de
este año es mayor y tiene respaldo en los pronósticos internacionales. La
Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó el 8 de octubre que El Niño
seguirá fortaleciéndose hasta alcanzar su máximo en diciembre. Su secretaria
general, Celeste Saulo, señaló que podría ser uno de los episodios más intensos
desde, al menos, 1950 y que la posibilidad de que persista hasta febrero de
2027 es prácticamente del 100%.
La preocupación
también es alimentaria. Un análisis del Programa Mundial de Alimentos (PMA)
estima que El Niño podría empujar a otros 49 millones de personas a la
inseguridad alimentaria aguda en 45 países hasta fines de 2027. Para América
Latina y el Caribe, el organismo advierte que más de 16 millones de personas
podrían verse afectadas por un agravamiento del hambre.
Por su parte,
UNICEF calcula que al menos 25,8 millones de niños y adolescentes de la región
están expuestos a sequías e inundaciones vinculadas al fenómeno. El organismo
alertó sobre interrupciones en el acceso a agua, alimentos, salud y educación.
Su director regional, Roberto Benes, pidió actuar de inmediato para proteger
los servicios esenciales.
En Bolivia, el
Senamhi prevé que el Altiplano, los Valles y el Chaco enfrenten riesgos de
sequía, mientras que el Oriente y la Amazonía podrían sufrir lluvias excesivas.
El servicio meteorológico participó este mes en una capacitación para
fortalecer las alertas tempranas y la planificación de los gobiernos
departamentales y municipales.
Díaz-Granados
advirtió que la pérdida de cultivos, ganado y pesca, los daños en carreteras y
la interrupción de suministros pueden elevar precios y presionar los
presupuestos públicos. “Una amenaza climática de esta magnitud puede
convertirse en una crisis económica, social y fiscal”, sostuvo.
CAF propone
combinar recursos, asistencia técnica y coordinación regional. Además convocará
a los ministros de Economía a una reunión sobre gestión financiera de desastres
durante el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, previsto
para el 27 y 28 de enero de 2027 en Panamá. También elaborará un libro blanco
con recomendaciones y herramientas de prevención.
La FAO y el PMA,
que impulsan un plan de protección anticipada para casi nueve millones de
personas en 22 países, coinciden en que prepararse antes de la emergencia es
fundamental. “El desafío consiste en convertir ese conocimiento en decisiones”,
afirmó Díaz-Granados.