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Conmoción en Italia después de que una pareja mate a su hija discapacitada de cinco años y después se suicide

Miércoles, 2 de Septiembre de 2026 Redactado por admin 9 visualizaciones
Conmoción en Italia después de que una pareja mate a su hija discapacitada de cinco años y después se suicide

Tras gastar cientos de miles de euros en México para tratar la parálisis cerebral de su hija Bianca sin obtener resultados, Luca Abbasciano y Valentina Pambianco se quitaron la vida junto a la menor y a su perro. Dejaron una veintena de cartas de despedida

La última esperanza de Luca y Valentina estaba en México, en un centro especializado en el tratamiento de la parálisis cerebral infantil: el del doctor José Roberto Trujillo, al frente de la clínica NeuroCytonix, en Monterrey. Allí sometieron a su hija, que padecía una discapacidad, a un tratamiento experimental con un dispositivo llamado Cytotron, que utiliza ondas de radiofrecuencia y resonancia magnética rotacional para estimular los tejidos. Sin embargo, a pesar del enorme esfuerzo económico (se habla de cientos de miles de euros), los resultados en el caso de la pequeña Bianca tardaban en llegar. O, tal vez, ya no quedaban fondos suficientes para costear el viaje y la estancia de casi un mes para continuar con las sesiones.

Son hipótesis que se suceden hora tras hora para intentar explicar la espiral de desesperación que cerró cualquier salida a Luca Abbasciano y Valentina Pambianco, quienes se quitaron la vida junto a su pequeña de apenas cinco años, con discapacidad desde su nacimiento, y también con su perro Teo, en su vivienda de la calle Antracite, en el barrio romano de Pietralata.

Algo en su complicada existencia, marcada también por las dificultades de la madre para aceptar la condición de su hija, podría haber precipitado los hechos en los últimos días. Bianca, nacida de forma prematura a los siete meses de gestación con problemas óseos y de visión, era una niña muy deseada, pero su llegada transformó por completo el hogar: "Desde ese momento Valentina dejó de sonreír", relató entre lágrimas Cristina, una vecina de Pietralata. Para volcarse por completo en sus cuidados, la madre había dejado su trabajo y la familia recibía seguimiento por parte de los servicios sociales.

Es un aspecto que se encuentra en el centro de las investigaciones de los carabineros del Departamento Operativo y de la compañía Montesacro. Este mismo martes, bajo la coordinación de la Fiscalía, continuaron examinando la veintena de cartas firmadas por la pareja en las que manifestaban su intención de llevar a cabo el acto extremo. Para ello emplearon una pistola Glock, registrada por el padre de Bianca únicamente para custodia en el domicilio, motivados, según los investigadores, por la angustia derivada del estado de salud de la menor.

La pequeña Bianca, de cinco años, estaba en medio de sus padres con un impacto de bala en el pecho; Luca y Valentina presentaban sendos disparos en la cabeza. Junto a ellos se encontraba también sin vida Teo, el perro de la familia, un braco abatido de otro tiro

"Nos conocimos siguiendo el mismo tratamiento para nuestras hijas; pasamos días al otro lado del océano y luego nuestra amistad continuó en Italia", confirma una madre napolitana. "Nos comunicábamos a menudo por mensajes, videollamadas y teléfono. Venían a buscarme a la estación cada vez que iba a Roma, aunque solo fuera para vernos y estar juntos cinco minutos".

"Hablamos el viernes; nosotros nos disponíamos a volver con una escala en Madrid, un viaje que estábamos organizando juntos y que al final no pudimos hacer. Le escribí para decirle que habíamos llegado a esa ciudad que tanto te gustaba pero que no soportaría el calor asfixiante; a ese mensaje no obtuve respuesta. Hoy me preguntaba por qué, no era propio de ellos tardar tanto en contestar", añade. "Le volví a escribir, pero el mensaje ya no le llegó. Entré en las redes sociales y leí la noticia sobre una familia con un final indescriptible. No quiero creerlo, pero por desgracia esta es la triste realidad: se habían ido al cielo juntos".

Luca y Valentina habrían llevado a su hija a México al menos en tres ocasiones. Según un vecino, quizás cuatro. Fue el último intento de salir del túnel antes de acabar con todo.

Sobre la mesa del salón, los agentes hallaron una veintena de cartas de despedida; en varias de ellas se reflejaban sus últimas voluntades y el reparto de sus bienes, mientras que otras transmitían un mensaje desesperado: "Solos no podemos".

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