“El robo más grande de la historia”: en el seno de YPFB se armó una estructura de enriquecimiento con desvío de combustibles
La intervención a
YPFB y a la ANH detectó todo un entramado para lucrar con el combustible. El
ministro Mauricio Zamora aseguró que esto hubiese seguido si no era por la
acciones asumidas ante la escases de carburantes. “Ha sido el robo más grande de la historia de
Bolivia”. Así resumió el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, el
negocio millonario organizado en el mismo seno de Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB), que no se hubiese descubierto si no se hubiera dado
la crisis de escasez de combustibles, principalmente de diésel.
“Los bolivianos
no nos dábamos cuenta, y el combustible salía, salía, salía porque era tan
barato que salía a otros países” a través de toda una estructura armada durante
años para desviar los combustibles subvencionados al contrabando y, en el
último tiempo, para direccionarlos a ciertos sectores por la alta demanda
interna ante la escasez.
La estatal YPFB,
al igual que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), fue intervenida por un
grupo de ministros y se tomó el control de la cadena logística de importación,
almacenaje, despacho y distribución de carburantes, lo que permitió detectar
una serie de irregularidades que develaron la articulación de toda una estructura
que operaba para lucrar. Entre las irregularidades descubiertas están la
facturación anticipada de millones de litros de combustible sin que hayan
llegado al territorio nacional; la prioridad discrecional para ciertos
compradores sin parámetros de asignación; las modificaciones posteriores en las
tablas de control, y la presencia de usuarios externos en el sistema de
asignación de despachos.
Como parte de
este entramado, no existía un sistema de alerta. “Se han identificado desfases
entre volúmenes programados, despachados y facturados, y lo que es más grave,
se efectuaban estas modificaciones de forma posterior; esto con la finalidad de
favorecer a contrabandistas y desviar el combustible”, reveló, por su parte, el
viceministro de Transparencia, Yamil García, en una conferencia de prensa
conjunta en Santa Cruz. Zamora aseguró que este entramado de corrupción es
consecuencia de la subvención a los hidrocarburos que se arrastra desde hace
más de 20 años y que pasó desapercibida hasta que se buscaron explicaciones a
la persistente escasez de carburantes de los últimos meses, pese a despachos
que supuestamente debían atender más del 100% de la demanda diaria.
“Lo que tiene que
saber el pueblo boliviano es que la subvención ha sido lo peor que nos han
hecho a los bolivianos porque nos han hecho vivir una irrealidad. Y ahora que
entramos a la realidad, obviamente perjudica a todos, a los transportistas, a
los productores, a los ciudadanos. Entonces ya vamos a ver qué medidas se toman”,
afirmó el ministro.
La intervención a
YPFB y a la ANH terminará con procesos penales para los responsables de las
irregularidades detectadas. Además, con apoyo de la Agencia de Gobierno
Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic), se
identificará a quienes están detrás de los códigos de acceso al sistema de
nominación de carburantes. Solo en la ANH se detectaron nueve vulnerabilidades
en el sistema informático que permitieron el desvío de 22 millones de litros de
combustible en un mes.
La administración
de Rodrigo Paz camina hacia la eliminación de la subvención a los
hidrocarburos, como se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En enero se eliminó la subvención y se anunció un ajuste al alza en julio, pero
el bloqueo de 53 días derivó en el congelamiento de precios hasta enero.
“Se ha
identificado a usuarios, a operadores, a funcionarios, a despachantes, y contra
ellos se están generando acciones directas, procesos penales. Sin embargo, no
nos vamos a quedar en el nivel operativo”, anunció el ministro, quien reveló
que en pasadas gestiones YPFB gastó Bs 470 millones en un “búnker digital”.