Gasolina vuelve a los surtidores, pero persisten riesgos logísticos
Tras varios días
de filas en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, YPFB reanudó la distribución. Los
cisterneros advierten que las demoras operativas y retrasos en pagos aún pueden
provocar nuevas crisis
La gasolina
comenzó a salir hacia los surtidores después del acuerdo alcanzado entre YPFB y
las empresas cisterneras. Sin embargo, la normalización no será inmediata: las
unidades deben cargar en las plantas, recorrer las rutas asignadas y reponer
los volúmenes agotados.
Las mayores
dificultades se registraron en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba. El vicepresidente
nacional de Operaciones de YPFB, Víctor Hugo Blacud, admitió que la
interrupción del transporte dejó incompleto un eslabón fundamental de la cadena
de abastecimiento.
“Las filas de
gasolina, principalmente en Santa Cruz y seguramente en algunos otros sectores
del país, se produjeron porque faltó este eslabón, que es primordial para
abastecer a todo el territorio nacional”, afirmó.
YPFB y la Cámara
Boliviana de Transporte de Derivados de Petróleo, que agrupa a unas 47
empresas, cerraron el acuerdo cerca de la medianoche del martes, después de
casi 12 horas de negociación. El entendimiento reactiva el traslado de
carburantes y dispone un estudio de costos del servicio.
La negociación
comenzó después de que los cisterneros advirtieran que el incremento del diésel
modificó su estructura de costos. El litro pasó de Bs 9,80 a Bs 17,95 tras el
levantamiento de la subvención.
Blacud pidió disculpas
a la población y sostuvo que las filas disminuirán paulatinamente.
Demoras y pagos
afectan la logística. Sergio Kosky, presidente de la Federación de Cisterneros,
informó que varias unidades permanecieron aglomeradas en la refinería Guillermo
Elder Bell, en Palmasola, a la espera de descargar. No precisó el número de
camiones ni atribuyó directamente esa demora a la falta de gasolina, pero pidió
agilizar su ingreso y salida hacia los surtidores.
El dirigente
explicó que las entregas también dependen de pagos que, en algunos casos, se
demoran y afectan la logística. Señaló que Bolivia cuenta con unas 7.000
cisternas y advirtió que cualquier interrupción de esa flota repercute en el
abastecimiento nacional. “Si los camiones cisterna no circulan, no hay
combustible”, resumió Kosky.
Irregularidades
en Potosí En paralelo, una intervención de YPFB detectó anomalías en la
distribución de 967.120 litros de gasolina en Potosí, volumen equivalente a
unos tres días de abastecimiento departamental. El interventor Sergio Hinojosa
reportó 107 casos en los que el combustible fue despachado antes de emitirse la
factura, en contravención de los procedimientos internos. Según el informe
preliminar, los volúmenes observados no llegaron regularmente a los puntos
previstos.
El hallazgo
derivó en el alejamiento del gerente distrital de YPFB en Potosí y en la
apertura de procesos administrativos para establecer responsabilidades. Como
medida inmediata, la estatal anunció que garantizará la entrega de 20.000 litros
de gasolina por surtidor y reforzará el control sobre la distribución.