La UE alerta a bolivianos por ofertas para ir a Rusia: “Puede terminar muy mal”
El embajador
Segura pidió no dejarse atraer por empleos con elevados salarios que pueden
terminar en el frente de guerra. La Cancillería informó que registró 34 solicitudes de asistencia y
cinco bolivianos ya fueron repatriados. El embajador de la Unión Europea (UE)
en Bolivia, Jaume Segura, alertó sobre la captación de ciudadanos bolivianos
para combatir del lado ruso en la guerra contra Ucrania y llamó especialmente a
los jóvenes a desconfiar de ofertas laborales que se propagan por las redes y
prometen elevados ingresos y pueden terminar con su incorporación al frente de
batalla.
“Hacemos un
llamamiento a los jóvenes en Bolivia de que no se dejen llevar por ese tipo de
cantos de sirena que les hagan creer que tienen un trabajo, que les van a pagar
miles y miles de dólares al mes en Rusia”, declaró el embajador Segura. El
diplomático vinculó esos ofrecimientos con la necesidad rusa de conseguir
combatientes extranjeros y advirtió sobre sus consecuencias. “Es porque Rusia
necesita gente que mandar allá y (eso) puede terminar muy mal, como hemos visto
en algunos casos”, manifestó el diplomático.
Segura calificó
la situación de “un drama” y señaló que algunas personas creen inicialmente que
viajan por una oportunidad laboral. Según su percepción, hay grupos que captan extranjeros con esas
ofertas y, “cuando se dan cuenta, están en el frente de la guerra e incluso
fallecen”.
La advertencia
coincide con las pesquisas de la Comisión Internacional Independiente sobre
Ucrania de Naciones Unidas que identificó redes de agentes e intermediarios que
ofrecieron trabajos civiles bien remunerados, facilitaron viajes y visas y, en
varios casos investigados, las personas terminaron firmando contratos militares
que no comprendían antes de ser enviadas al combate.
El fenómeno ya
tiene alcance concreto en Bolivia. El canciller Héctor Huanca Gutiérrez informó
a EL DEBER que el Estado recibió 34 solicitudes de asistencia consular
relacionadas con bolivianos vinculados al conflicto y que cinco connacionales
fueron repatriados. Paralelamente, la Fiscalía abrió cuatro investigaciones por
trata de personas con fines de reclutamiento para conflictos armados en Santa
Cruz, Tarija y Beni, que abarcan hasta 31 posibles víctimas.
Los casos, sin
embargo, no presentan un único patrón. La investigación de Naciones Unidas
establece que algunos extranjeros se incorporaron voluntariamente a fuerzas de
Rusia o Ucrania, mientras otros denunciaron engaño, coerción o falsas ofertas
de empleo. En Bolivia, familiares relataron casos de personas que viajaron con
propuestas de trabajos en construcción, seguridad u otras actividades y luego
comunicaron que estaban en la guerra.
La Embajada de
Rusia en Bolivia negó cualquier participación oficial en esas captaciones y
aseguró que no mantiene vínculos con personas u organizaciones dedicadas al
reclutamiento. El embajador ruso Dmitry Vérchenko afirmó que los organismos
gubernamentales de su país no estaban involucrados en la contratación de
bolivianos.
Segura, que
participó en una actividad académica en la Utepsa en Santa Cruz, situó el
problema dentro de un contexto más amplio del crimen transnacional. Confirmó
que la UE mantendrá su cooperación con Bolivia en lucha contra el narcotráfico,
fortalecimiento policial, control aeroportuario, combate al lavado de activos y
coordinación judicial. Añadió que se trabaja con el Gobierno para contar
con convenios que permitan profundizar la cooperación
policial con organismos europeos.
La captación de
bolivianos enviados a Rusia combinó redes sociales, intermediarios y promesas
de empleos civiles bien pagados. Familias y documentos a los que accedió EL
DEBER y que están incorporados a las investigaciones mencionan ofertas para
trabajar en construcción, seguridad, pintura o museos, con bonos iniciales de
hasta $us 16.000 y salarios de entre $us 2.500 y $us 2.700 mensuales.
El traslado
incluía pasajes, visas y documentos destinados a presentar el viaje como
temporal. Una carta atribuida a una institución cultural de Sterlitamak ofrecía
visitas a museos, galerías y actividades educativas, además de hotel, seguro y
boleto de retorno, una fórmula que podía facilitar el tránsito por controles
migratorios y aeropuertos en tránsito.
Una de las rutas
reconstruidas fue Santa Cruz-Bogotá-Ciudad de México-Estambul-Kazán. Ya en
Rusia, algunos denunciaron contratos en ruso, entrenamiento militar y posterior
traslado al frente. Hasta ahora no hay evidencia de casos bolivianos que
atravesaron el espacio Schengen de la UE durante tales desplazamientos.
Detalles Casos.
Bolivianos fueron captados con ofertas de trabajo, bonos de hasta $us 16.000 y
salarios mensuales de hasta $us 2.700 en Rusia.
Estrategias.
Cartas de supuestas visitas culturales ofrecían museos, hoteles, seguros y
retorno para facilitar el tránsito hacia territorio ruso.
Descargos y
pesquisas. La Embajada de Rusia en Bolivia negó que esté implicada en esas
captaciones engañosas y aseguró que cooperará con las investigaciones que están
en curso. (El Deber)