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Llega un Súper Niño alimentado por el cambio climático: "Va a tener un impacto global"

Jueves, 27 de Agosto de 2026 Redactado por admin 13 visualizaciones
Llega un Súper Niño alimentado por el cambio climático: "Va a tener un impacto global"

La intensidad de El Niño, el fenómeno climático natural que provoca eventos extremos como sequías o lluvias torrenciales, podría superar en 2026 todos los récords. Un equipo de investigadores que ha reconstruido el aumento de temperaturas en el Pacífico durante los últimos 1.000 años lo vincula con el calentamiento global de origen humano.

Agencias meteorológicas de todo el mundo confirman lo que hemos detectado durante todo el verano, con deleite e inquietud a partes iguales: el agua del mar está muy caliente. Concretamente, el Copernicus Marine Service, nombre que recibe el servicio marino del programa europeo de observación de la Tierra, ha señalado que el 29 de junio de 2026 algunas zonas del Mediterráneo llegaron a registrar temperaturas ocho grados por encima de la media.

Ahora, las mismas agencias advierten de que dicho calentamiento, que también ha tenido su réplica en el Pacífico, podría provocar que El Niño, uno de los fenómenos climáticos con más impacto a nivel mundial, crezca en los próximos meses hasta convertirse en Súper Niño. Las últimas estimaciones de la NOAA, la agencia meteorológica de los Estados Unidos que se encarga de monitorizarlo, hablan de un 90% de probabilidad de que así sea.

El Niño se repite de manera cíclica y tiene su origen en cambios en la temperatura del agua y en la circulación atmosférica del Pacífico Sur. Sus efectos se hacen notar en todo el mundo, principalmente en América del Sur, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África y Asia central, con precipitaciones por encima de lo normal que pueden causar inundaciones y corrimientos de tierras, y Centroamérica, el norte de Sudamérica, Australia e Indonesia, donde acarrea sequías acusadas.

En España, un Súper Niño como el que se podría estar gestando puede provocar temperaturas considerablemente más altas de lo normal y la llegada de borrascas más activas durante el invierno. "El Niño tendrá un impacto global. Seguramente la temperatura del planeta aumentará aceleradamente entre finales de 2026 y comienzos de 2027. Pero también muchas regiones del mundo registrarán lluvias más intensas o sequías prolongadas, dependiendo de la región", apunta, en esta línea, Diego Campos, investigador del grupo de Servicios Climáticos del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC - CNS). "En el Mediterráneo Occidental se ha documentado que El Niño asocia un aumento de las precipitaciones durante el otoño previo a su pico (septiembre-octubre-noviembre) y una reducción de las precipitaciones en la primavera posterior (marzo-abril-mayo) ", añade el investigador.

Las señales que apuntan a un Niño extremo este año, añade Campos, son claras: "Principalmente las altas anomalías de contenido de calor y el fuerte acoplamiento océano-atmósfera permiten que el fenómeno continúe creciendo en intensidad. El fuerte acoplamiento funciona casi como una perfecta máquina de calentamiento: durante los últimos meses se han observado en el Pacífico occidental múltiples pulsos de viento del oeste, lo cual favorece la propagación de ondas oceánicas que contribuyen al calentamiento de la superficie. Esto, a su vez, reduce aún más la intensidad de los vientos del este (vientos alisios), lo que retroalimenta el sistema".

Campos señala que "El Niño está en un estado muy saludable y fortaleciéndose. Se espera que llegue a superar a los eventos más intensos medidos anteriormente, como El Niño 2015-16 o El Niño 1997-98". Considerados dos de los episodios climáticos más importantes de los que se tienen registros, ambos llegaron a alterar los patrones de precipitación, temperatura y circulación atmosférica tanto en los trópicos como en regiones extra tropicales. En España, 1997 fue un año anómalo desde el punto de vista de la meteorología, pues mientras febrero, marzo y abril resultaron ser meses especialmente secos y cálidos, el verano fue inusualmente tormentoso y septiembre registró lluvias torrenciales.

Ahora, la NOAA alerta de que el contenido de calor en las capas subsuperficiales del océano está siguiendo una evolución más cálida que la observada en 1997-98 y 2015-16 en fases equivalentes. Una de las características de El Niño es, sin embargo, tal y como señalan los expertos, la dificultad para predecir la intensidad que alcanzará. Otra de las incógnitas que lo rodean es si el calentamiento global antropogénico -causado por el ser humano- le afecta de alguna manera, debido a la falta de datos y su gran variabilidad.

Sin embargo, un estudio de investigadores de Estados Unidos y Escocia liderados por la experta en cambio climático de la Universidad de Michigan Julia Cole ha establecido, por primera vez, una relación entre ambos.

Esto ha sido posible gracias a un testigo de excepción: el coral de las Islas Galápagos. El análisis de corales vivos, así como de esqueletos, ha permitido a Cole y su equipo reconstruir la evolución de las temperaturas del Pacífico Ecuatorial durante los últimos 1.000 años. Debido a los registros limitados y a la gran variabilidad natural de El Niño, hasta ahora había sido difícil determinar si los cambios observados tenían vinculación con el calentamiento causado por los seres humanos. (El Mundo)

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