Lo que la huida de Trump en un camión de catering revela sobre una guerra que no terminará.
CNN — El
uso que hizo el presidente Donald Trump de un camión de catering para escapar
en secreto de un país miembro de la OTAN en medio de una amenaza iraní es el
último giro vergonzoso de una guerra que desafía repetidamente sus afirmaciones
de victoria.
El Servicio
Secreto cumplió con su deber utilizando cualquier método necesario para sacar a
Trump de Turquía en julio, finalmente en un avión alternativo al que ha estado
trayendo a los presidentes de vuelta a casa sanos y salvos desde la década de
1990.
Pero las
revelaciones tardías sobre el drama, publicadas inicialmente por el Washington
Post, desataron una nueva y grave tormenta política. Lo más significativo es
que la estratagema evocó nuevas y perjudiciales imágenes sobre una guerra
impopular que Trump no puede terminar. La existencia de una amenaza potencial
contra el presidente no implica, por sí sola, que su guerra contra Irán sea un
fracaso. Sin embargo, su salida de incógnito tras una cumbre de la OTAN
probablemente se interpretará en el extranjero como una nueva afrenta al poder
de Estados Unidos. Esto también plantea la siguiente pregunta: si Trump no
puede garantizar su propia seguridad en territorio de un aliado clave, ¿cómo se
puede creer plenamente en la afirmación de su administración de que
prácticamente ha aniquilado la capacidad militar de Irán y la amenaza
terrorista regional?
Irán aún no se ha
pronunciado. Pero su aparente éxito al obligar metafóricamente a Trump a
ponerse a cubierto constituye un golpe propagandístico. A pesar de la
bravuconería del presidente, el Gobierno no parece encaminarse al colapso ni
suplicar un acuerdo.
El presidente
Donald Trump escucha al Dr. Mehmet Oz, administrador de Medicare y Medicaid,
durante un anuncio en el Despacho Oval el 16 de octubre de 2025.
Los incidentes
ocurridos en el aeropuerto de Ankara son solo la última ocasión en que la
realidad se ha burlado de la optimista narrativa bélica del Gobierno.
Por ejemplo,
Trump insistió una vez más el lunes en que el estrecho de Ormuz estaba “abierto
ahora”. Sin embargo, esta vía marítima crucial sigue estando, en la práctica,
bajo el control de Irán, lo que significa que las fuerzas de Estados Unidos
llevan meses luchando para volver al statu quo —y al estrecho abierto— que
existía antes de la guerra.
Mientras tanto,
todo el mundo ha perdido la cuenta de las predicciones de Trump sobre la
inminencia de un acuerdo, solo para que el estancamiento continúe.
En otra muestra
del aparente desorden estratégico de Estados Unidos, la guerra que Trump
declaró ganada tras unos días ha mermado gravemente las reservas de misiles de
Estados Unidos, incluyendo casi el 80 % de los interceptores de un sistema
clave de defensa antimisiles, según informó CNN la semana pasada.