Lula evita el cara a cara con Flávio Bolsonaro: rechazó participar en el debate de TV antes de las elecciones de Brasil
Luiz Inácio Lula
da Silva no participará del debate presidencial organizado para este jueves, a
tres días de la primera vuelta de las elecciones brasileñas, pese al desafío
público lanzado por Flávio Bolsonaro. El presidente y candidato a la reelección
comunicó su decisión a los organizadores y optó por participar, en paralelo, de
una entrevista en un podcast. La ausencia dejará a Bolsonaro frente a otros
tres aspirantes, con la posibilidad de dirigir sus intervenciones hacia una
silla vacía.
La decisión se
conoció este miércoles, después de la presión de Bolsonaro para que ambos se
encontraran frente a las cámaras. El senador había anunciado el domingo que
concurriría al debate y había llamado directamente al mandatario a hacer lo
mismo.
“Lula, ven a
debatir conmigo porque quiero restregarte la verdad en la cara y voy a mostrar
que mi proyecto de Brasil es mejor que el tuyo”, expresó el candidato
ultraderechista.
Bolsonaro
confirmó finalmente su presencia aun después de conocerse la ausencia de Lula.
También participarán Ronaldo Caiado, Augusto Cury y Romeu Zema. Las reglas del
encuentro contemplan que el espacio reservado al presidente permanezca vacío,
mientras los demás participantes podrán formular preguntas dirigidas a él.
Lula, en cambio,
eligió una entrevista en el podcast Flow, programada para coincidir con el
debate. Con esa decisión, Lula no participará en debates durante esta primera
vuelta. En el primer debate de fines de agosto, el mandatario también optó por
una entrevista televisiva.
Una elección
definida por una disputa muy ajustada. La
disputa entre Lula y Bolsonaro llega al tramo final con diferencias reducidas.
Un sondeo de septiembre citado en la campaña ubicó al presidente con 40% de las
intenciones de voto y al senador con 36%, dentro de un escenario de empate
técnico. En una eventual segunda vuelta, la distancia también es estrecha: 47%
para Lula frente a 45% para Bolsonaro.
El costo de vida
es uno de los asuntos centrales de la campaña. Lula sostiene que la situación
económica ha mejorado a partir de la reducción del desempleo, la caída de la
desigualdad y una desaceleración reciente de la inflación. Su mensaje busca
responder a una percepción extendida entre hogares que todavía enfrentan
precios elevados de alimentos y mayores obligaciones financieras.
Una encuesta
realizada en septiembre encontró que casi la mitad de los brasileños
consideraba que la economía había empeorado durante el último año, mientras una
proporción menor decía haber visto una mejora.
Los precios de
los alimentos dejaron de aumentar al ritmo registrado durante los años
posteriores a la pandemia e incluso se produjeron descensos en algunos meses,
pero el nivel general de precios continúa por encima del registrado antes de
2020. También pesan el endeudamiento familiar y los intereses elevados, que
reducen el dinero disponible para consumo.
Bolsonaro
convirtió precisamente el poder de compra en uno de los ejes de su campaña. El
senador compara el costo actual de productos básicos con el de años anteriores
y propone reducir cargas tributarias, mejorar el transporte de mercancías,
ampliar la capacidad de almacenamiento agrícola y aumentar la producción
nacional de fertilizantes.
Con la elección a
pocos días, el debate que debía reunir a los principales aspirantes terminará
sin el presidente. Bolsonaro sí estará en el estudio, mientras Lula buscará
llegar a los votantes mediante una entrevista transmitida por internet. El
formato tendrá especial relevancia porque será una de las últimas exposiciones
públicas antes de la votación.