Miles de personas toman el centro de Madrid para exigir elecciones y la defensa de Ceuta
La organización
cifra la asistencia en 180.000 personas, pero la Delegación del Gobierno la
rebaja a 20.000, en una protesta marcada por los reproches de Vox a PP por el
artículo 102
«¡Chistorras,
soles y lechugas!», pregonaba con sorna un manifestante que ofrecía a todo el
que se cruzaba fajos de billetes ficticios de 500, 200 y 100 euros impresos con
el rostro de Pedro Sánchez entre la masa de personas que comenzaba a agruparse
frente a la fuente de Cibeles. «¿Se puede pedir un deseo a los Reyes Magos?»,
bromeaba otra mientras sostenía un megáfono con la mano. A las diez estaba
convocada la segunda «Marcha por la Dignidad», organizada por la plataforma
Sociedad Civil Española y cerca de doscientas asociaciones cívicas, para pedir
la convocatoria inmediata de elecciones generales, aplicar el artículo 102 de
la Constitución para juzgar al presidente del Gobierno por «traición»,
establecer garantías electorales ante un posible «pucherazo» y militarizar
Ceuta tras la invasión de miles de inmigrantes los pasados 30 y 31 de julio.
La protesta, que
recorrió el centro de la capital desde Cibeles hasta el Arco de la Victoria por
la calle Alcalá, la Gran Vía y Princesa, dejó el ya habitual baile de cifras en
el recuento de asistentes. Mientras la Delegación del Gobierno en Madrid situó
la participación en 20.000 personas, la organización convocante elevó la cifra
hasta los 180.000 manifestantes. En las pancartas pesó también el rechazo a la
reciente concesión del tercer grado penitenciario al etarra Henri Parot,
condenado por 82 asesinatos, una decisión que el manifiesto de la convocatoria
califica de «ofensa intolerable a nuestra dignidad colectiva», fijando además
el próximo 15 de noviembre como fecha límite para que el Ejecutivo disuelva las
Cortes y ponga las urnas.
Minutos antes de
comenzar la concentración en Cibeles, el líder de Vox, Santiago Abascal, fue el
primer dirigente político en llegar y atender a los medios de comunicación.
Abascal criticó la postura parlamentaria del PP por «no aprobar la propuesta de
Vox de sentar a Sánchez en el Supremo» al aplicar el artículo 102 de la Carta
Magna. Asimismo, afirmó que «Ceuta sigue invadida porque Sánchez sigue siendo
el siervo del rey de Marruecos». «Seguiremos apoyando a organizaciones como
Sociedad Civil Española cada vez que nos llamen para usar todas las herramientas
posibles, tanto parlamentarias como de presión con manifestaciones», alentó
ante los presentes antes de comenzar la caminata con destino a Moncloa.
Poco después hizo
su entrada la delegación del Partido Popular, encabezada por su secretario
general, Miguel Tellado, junto a la portavoz en el Senado, Alicia García, y la
diputada Cayetana Álvarez de Toledo, entre otros. Tellado explicó que su
presencia respondía a la necesidad de exigir al Ejecutivo «que defienda la
integridad territorial» del país. El dirigente popular aseguró que el Gobierno
conocía el riesgo de entrada en la frontera ceutí «y no hizo nada», acusando
además al Ejecutivo de no actuar después: «Están atrincherados en el Palacio de
la Moncloa, que usan de refugio para defenderse de distintas causas
judiciales».
«Ellos son los
traidores» La réplica del Gobierno llegó poco después a través de las redes
sociales. El ministro para la Transformación Digital, Óscar López, cargó contra
la presencia de la delegación popular en la marcha convocada en Cibeles: «Este
fin de semana hay tres manifestaciones en Madrid: en defensa de la vivienda, en
defensa de la educación y la de Marcos de Quinto para insultar. Adivinad a cuál
va el PP. Ellos son los traidores a la gente». Mientras tanto, la columna
avanzaba por la Gran Vía y Princesa rumbo a Moncloa entre banderas de España,
de Ceuta y cánticos pidiendo la dimisión del presidente, punto en el que un manifestante
señalaba una de las esquinas al grito de «¡Ahí están las saunas del terror!».
Al alcanzar el
destino final en el Arco de la Victoria se sucedieron las intervenciones de las
figuras de la sociedad civil. El cofundador de Vox Alejo Vidal-Quadras tomó la
palabra para denunciar que «la situación es insostenible» y definir al
Ejecutivo como «un Gobierno inoperante, podrido de corrupción y a manos de
quienes quieren liquidarnos como nación», zanjando su discurso con un
llamamiento a «elecciones ya». ABC