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Papa León XIV en la Unesco: “La inteligencia artificial multiplica el riesgo de deshumanización”

Viernes, 25 de Septiembre de 2026 Redactado por admin 38 visualizaciones
Papa León XIV en la Unesco: “La inteligencia artificial multiplica el riesgo de deshumanización”

El Santo Padre habló en la sede de la Unesco del avance de la tecnología. Más de cuarenta años después de que Juan Pablo II pronunciara un histórico discurso en la UNESCO, el Papa León XIV regresó hoy a la sede parisina de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura con un mensaje dirigido a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo preservar lo humano en una época dominada por la revolución tecnológica.

Invitado por el director general de la UNESCO, Khaled El-Enany, el Papa fue recibido en una jornada dedicada a la inteligencia artificial, la integridad de la información, la educación y la creación artística. En el encuentro participaron jóvenes, artistas, intelectuales, investigadores y responsables políticos, dentro de un programa que buscaba precisamente abrir un diálogo entre generaciones y disciplinas sobre el futuro de la humanidad.

León XIV combinó el inglés y el francés en su discurso, que comenzó reivindicando la misión fundacional de la UNESCO: contribuir a la paz y la seguridad mediante la educación, la ciencia y la cultura. Pero el eje de su intervención fue una pregunta tan antigua como actual: “¿Qué significa ser humano?”. León XIV sostuvo que ni la ciencia ni la tecnología pueden responder por sí solas a esa cuestión. El ser humano - recordó - es alguien que nace, que necesita de otros, que aprende, trabaja, ama y finalmente muere. Su dignidad, por tanto, no depende de su productividad, de sus capacidades ni de su utilidad económica.

Es precisamente desde esta concepción de la persona que el Papa abordó el tema de la inteligencia artificial. Y lo hizo señalando una paradoja: mientras las máquinas reciben el nombre de “inteligencia”, los seres humanos corren el riesgo de ser juzgados cada vez más por criterios de eficiencia. “La información es abundante, pero no es sinónimo de sabiduría” dijo León, advirtiendo también que la comunicación digital – y la inteligencia artificial en particular - puede multiplicar la desinformación y dificultar el diálogo.

Para León XIV, la IA puede procesar y relacionar datos, pero no responder a las preguntas sobre el sentido de la existencia, porque estas nacen de la experiencia humana. De ahí su llamamiento a que las nuevas tecnologías permanezcan “al servicio de la persona” y no se conviertan en instrumentos de dominación o injusticia. Pidió también proteger a niños y jóvenes, cuya vulnerabilidad en el entorno digital, “nunca debe convertirse en una oportunidad de explotación”.

El segundo gran eje fue la educación. León XIV defendió que educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos o preparar para el mercado laboral: significa ayudar al ser humano a ser más. Por ello, reivindicó una educación capaz de enseñar a discernir y a buscar la verdad.

La paz fue el tercer gran hilo conductor. Recuperando las palabras inscritas en la Constitución de la UNESCO - “puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben construirse las defensas de la paz”- el Papa sostuvo que los tratados internacionales son necesarios, pero insuficientes. La paz requiere una cultura compartida y una voluntad de reconocer al otro como hermano.

En uno de los pasajes más políticos de su discurso, León XIV advirtió además sobre la crisis de confianza que atraviesan las instituciones internacionales por la pérdida de eficacia. Frente a ello, propuso recuperar una virtud que calificó de “tan rara como deseada”: la confianza.

Para ilustrar su visión de la comunidad internacional recurrió finalmente a dos imágenes bíblicas: Babel y Pentecostés. La torre de Babel representa, para el Papa, una unidad impuesta mediante la dominación; Pentecostés, en cambio, una unidad capaz de preservar la diversidad de lenguas y culturas. Su apuesta es esta última: una humanidad que no elimine sus diferencias, sino que encuentre en ellas una posibilidad de diálogo.

La visita tuvo así un significado que sobrepasó el protocolo religioso. En la UNESCO, León XIV situó a la educación, la ciencia y la cultura frente a una pregunta esencial: qué tipo de humanidad quiere construir el mundo mientras las máquinas adquieren capacidades cada vez mayores. Su respuesta fue clara: el progreso tecnológico sólo será verdadero progreso si permanece subordinado a la dignidad del ser humano.

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