“Quien rompe paga”: Italia crea un nuevo delito y habilita la prisión preventiva para menores tras los graves desórdenes en Milán
El gobierno
italiano dispuso que el arresto preventivo sea aplicable a jóvenes de entre 14
y 18 años de manera inmediata. A su vez, los padres asumirán una mayor
responsabilidad económica y podrán ser obligados a pagar por los saqueos y
destrozos cometidos.
El gobierno
italiano anunció a través de un Consejo de Ministros, que deliberó unas tres
horas esta tarde, un nuevo Decreto de Seguridad para afrontar los graves
desórdenes en Milán y otros menos serios en otras ciudades italianas, que
presentaron la seria novedad de la participación de grupos muy jóvenes, en
parte vestidos de negro y con el rostro cubierto. En Milán los arrestados
fueron 271, de los cuales 229 son menores de edad. Entre ellos hay incluso
niños de 11 años.
La primera
ministra Giorgia Meloni resumió al final las deliberaciones del Consejo de
Ministros destacando que "manifestar es un derecho, pero devastar la
ciudad no".
"Por esto,
con el documento apenas licenciado nace un nuevo delito, la participación
violenta en una manifestación y viene aplicada la regla de que "quien
rompe paga". En un video especial para explicar el contenido del texto
destacó que "hemos visto todas las imágenes de las violencias que han
involucrado a Milán y otras ciudades italianas: negocios saqueados, vitrinas
destruidas, fuerzas del orden agredidas. Son escenas inaceptables que nadie
puede minimizar o justificar".
Se anunció que
500 militares serán enviados como refuerzo a Milán. Al principio hubo anuncios
de que serían dotados de autoridad judicial. Otra novedad es la introducción
del nuevo delito de “participación violenta en manifestaciones públicas”, que
sería aplicado a quienes participaron en grupos de más de cinco personas y
utilizan ilegalmente medios de ofensa en modo de crear un peligro concreto.
Manifestantes
corren por una calle sembrada de escombros durante una protesta por el estado
de los servicios públicos y el aumento del costo de vida en Milán. Foto
ReutersManifestantes corren por una calle sembrada de escombros durante una
protesta por el estado de los servicios públicos y el aumento del costo de vida
en Milán. Foto Reuters
El ministro de
Justicia Carlo Nordio, que llevó la voz cantante en los anuncios, hizo insertar
también el ampliamiento de la “flagranza diferida” a los actos de devastación y
saqueo, atentado a los implantes de pública utilidad, reato de participación
violenta y manifestaciones públicas, causando daños por parte de un grupo.
El decreto no
solo señala también la procedibilidad de oficio de lesiones a agentes u
oficiales de policía judicial y de pública seguridad en todos los casos. Para
hacer funcionar mejor la máquina judicial se sancionan medidas para facilitar
la asignación provisoria de los magistrados, con la posibilidad de asignar un
magistrado a más oficios del distrito.
El decreto prevé
la ampliación de medidas preventivas personales del aviso oral, que consienta
imponer la prohibición de reunirse en lugares públicos aunque limitado a
determinadas franjas horarias y mayor responsabilización de los progenitores en
caso de daños causados por menores.
Aún está en
discusión un número más amplio de información respecto a la movilización. Una
audaz reforma de la normativa prevé que la capacidad de entender y querer ya no
debe ser verificada positivamente caso por caso, sino que se presume hasta que
se demuestre lo contrario.
Sigue siendo
posible excluir la imputabilidad cuando de los elementos recogidos en el
procedimiento se desprenda que el menor carecía de tal capacidad en el momento
del hecho.
Las devastaciones
más serias las provocaron el sábado y domingo grupos de muy jóvenes que
invadieron las calles del centro, atacando en el centro de Milán muchos
negocios de lujo y otros importantes, como la librería de la “sinistra”
Feltrinelli, que quedó semidestruida por la acción de los atacantes que
lanzaban consignas izquierdistas.
Los estudiantes
que penetraron en grandes negocios y tiendas invadieron las calles del centro
de la capital del norte italiano con un frenesí que llamó la atención de los
medios de comunicación.
Los jóvenes,
muchos de ellos encapuchados con pasamontañas, robaron toda clase de ropa,
libros y objetos más caros.
Los saqueadores,
que también castigaron a los empleados de los negocios que huían despavoridos,
en una acción devastadora castigada por la ley con una pena de 8 a 15 años de
prisión.
Esta mañana en
varios centros policiales había largas filas de familiares de los chicos
arrestados. Los padres se enteraron de que podrían sufrir la obligación de
pagar una parte de los destrozos y robos.
"Si durante
el cortejo te pones a tirar piedras, petardos, bastones, pones en peligro la
seguridad de todos y arriesgas hasta cinco años de cárcel y hasta 20 mil euros
de multa". "Y si tenías el rostro cubierto o si has herido a alguno,
la pena aumenta y aumentan también las penas para quienes devastan en
grupo", dijo Giorgia Meloni. "Devastar o robar no es protesta, es
criminalidad y la respuesta del Estado debe ser firme, con reglas que sean
aplicables con rigor y tempestividad", agregó. "Otro punto
fundamental es la detención preventiva, desde hoy aplicable también a los
menores", continuó Meloni.
"Hoy, para
un chico entre 14 y 18 años el Estado debe demostrar cada vez que era en grado
de comprender lo que estaba haciendo. Habíamos aprobado ya una norma que da
vuelta este principio, que presume que estuviera en grado de lo que estaba
haciendo salvo prueba contraria. Esta norma está en el Parlamento, pero con el
decreto de hoy se hace operativa inmediatamente. Y la detención preventiva que
hasta ahora valía solamente para los adultos se podrá aplicar también para los
menores", dijo la primera ministra.
Por último
destacó que "arriban 500 militares más hasta fin de año, al flanco de la
policía, los carabineros y a la justicia juvenil. Damos a los más magistrados y
más puestos en los institutos, para que la certeza de la pena valga también
para quien tiene 16 años". Concluyó afirmando que "el más pequeño de
los arrestados tiene 16 años y esto hace mal y da miedo, nos llama a todos en
causa. Pero la amargura no puede convertirse nunca en un pretexto para la
violencia".